jueves, 7 de mayo de 2015

Rocío Guadalupe Cancino Ramírez, ganadora del Concurso de cuento, Primavera 2015, con el texto «Quédate sólo conmigo».

Rocío Guadalupe Cancino Ramírez
Quédate sólo conmigo










La historia no empieza con flores, ni concluye con un dulce beso al final; sólo hay lágrimas para derramar la tristeza que emerge de un corazón, un corazón desgarrado por el amor, el sabor agridulce de algo que sucedió, que luego se quebró. Dicen que la esperanza es lo último que muere, pero en esta historia fue lo primero que sucumbió.

Una tarde como cualquiera, caminando sin rumbo alguno como siempre; mojada por la lluvia, el frío recorriéndome el cuerpo, las gotas cayendo sobre mi rostro, volteo al cielo, imploro piedad, grito con todas mis fuerzas que no quiero más estos sentimientos; ¡no quiero volver a amar jamás!

Recuerdo aquel momento que me marcó: ese amor que me hizo querer morir, querer matarme; que me desveló la vida como una miseria y propició que no quisiera levantarme nuevamente. Entregar el ser a alguien que pensaste te libraría de la oscuridad; que salvaría tu alma. Pero aprendí que los cuentos no siempre dicen la verdad; no hay príncipe azul, ni tampoco final feliz.

Cierro los ojos, cae una lágrima, siento su mano en mi rostro, su mirada penetrando mi ser. Escuchó las palabras más dulces, rebotando en mi cabeza como una pelota de ping-pong: “Nunca te dejaré; nunca te haré daño”. Intuyo su aura, su presencia... Mi corazón sólo quiere dejar de latir; nunca me imaginé que llegara a pasar. Me levanté apurada, como diariamente lo hago. Revisé mi celular para ver si tenía mensajes; ninguno suyo. Decidí enviarle uno para decirle que podría verlo. Sin más, bajé a desayunar apresurada para irme al colegio. Nada que comer, sólo unas galletas y un frasco de chocolate; untarlas rápido y largarme es lo único que me resta. Agarro mi mochila. 


En el camino escucho música. Veo mis pies; estoy en mi mundo. Mi celular vibra; un mensaje de él. Mis sentimientos afloran, leo apresurada. Me verá en el parque. Ya no siento el cuerpo; el cosquilleo, la sensación de sentirme viva, feliz; como si flotara en las nubes. En la escuela no dejo de pensar en él. El tiempo pasa tan lento y me desespero. Mi estómago es un mar de sentimientos.

Llegó a la una. Salgo apresurada y lo veo ahí, parado debajo de un árbol cubriéndose la cara con el gorro de su sudadera. Sabía que algo había pasado. El día se convirtió en frío; el sol se fue. Todo se nubló. Las mariposas se han convertido en serpientes que quieren salir de mis entrañas, identifico un bote de basura y me abalanzo sobre él para vomitar. No siento mis manos, no siento mi cuerpo; sólo soy un maniquí. Volteo a verlo, sé que bebió; entre más me acerco huelo su respiración, su aliento alcohólico. Aspiro su aroma a cigarro; quisiera alejarme pero las piernas no me responden. Me voltea a ver, me agarra del brazo, no me quiere dejar ir; me aprieta cada vez más, sus ojos se inyectan de furia, me lastima, su dolor es demasiado fuerte para mí. Trata de besarme, agacho la cabeza, me sujeta fuertemente de la  cara, hace que lo vea, me besa dejándome un sabor a sangre. Qué le pasó; no es el mismo que conocí. Volteo por doquier. No hay nadie que me ayude, estoy sola en esto y no puedo huir. Desearía no escuchar el sonido de mi voz; los latidos aumentan más, me acerca a su cuerpo, su aliento es más penetrante; su respiración se agita más, me avienta contra el pasto, se pone encima de mí.

Tomó mis manos, y las puso encima de mi cabeza. No puedo gritar, estoy en coma, no sé si entre la vida o la muerte. Mi ataúd se terminó; sólo percibo sus gritos, sólo…. Escucho el silencio, no soy más que un cascaron; me desvanezco como un suspiro, como aire, como si nunca hubiera existido; mi corazón latía por ti y lo destrozaste en un momento. Acabaste con todo en lo que creía. Tus manos en mi cuello, no me lastiman más de lo que ya lo has hecho. Ya no es necesario respirar, verte con ojos oscuros de cenizas que corren al inframundo. El cielo se torna rojo, antes de nublarse. El calor de tu cuerpo sobre el mío me aleja aún más de ti.






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